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  • Leandro G. Rago

Los autonomos se encuentran desbordados por la alta fiscalidad


Al tomar la decisión de convertirse en un trabajador por cuenta propia trae consigo unas obligaciones fiscales que para muchos trabajadores es difícil asumir y de realizar. Ser autónomo tiene muchas ventajas, además de disponer de mayor libertad de decisión y flexibilidad de horarios, podrá trabajar en lo que le gusta. Sin embargo, para los 3,2 millones de autónomos registrados en España, trabajar bajo este tipo de régimen, trae importantes quebraderos de cabeza a la hora de hacer números.


Las obligaciones fiscales suponen para más del 40% de los autónomos el segundo mayor problema al que deben enfrentarse, por detrás de las elevadas cargas sociales y la burocracia que es de un 46%, según recoge el último informe elaborado por Infoempleo y Adecco sobre el mercado de trabajo en España.


Por ese motivo, antes de darse de alta como autónomo, es sumamente conviente reflexionar sobre adherirse al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) y hacer un estudio de viabilidad económica. Lo más aconsejable, en estos casos, es acudir a un Asesor Contable, Fiscal y Laboral.


Una vez dado de alta en el modelo 036 : Impuesto de Actividades Económicas de Hacienda y de solicitar el alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) y en caso necesario, licencia de apertura de negocio físico, se ponen en marcha las obligaciones fiscales que suponen el pago de los siguientes impuestos.


Para tener presente sobre los impuestos y gastos que deben tener en cuenta a la hora de ser Autonomos son: El IVA, el IRPF y otros gastos, son en este sentido las principales obligaciones fiscales con las que tiene que cumplir cualquier autónomo para evitar sanciones por parte de la Administración Pública. El autónomo debe ser consciente de que el IVA que ingresa debe devolverlo a Hacienda.


Por otro lado, el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), que es el que grava la cuantía total de ingresos y que puede realizarse por estimación directa simplificada o por estimación objetiva o por módulos.


De los anteriores impuestos principales, los trabajadores autónomos deben rendir cuentas con la Agencia Tributaria en las llamadas declaraciones trimestrales y anuales. En el caso del IVA, la presentación de la declaración trimestral se realiza mediante la presentación del modelo 303 mientras que la anual se lleva a cabo con el modelo 390.


Para el caso del IRPF, se debe presentar el modelo 130, en caso de que sea por estimación directa, o bien, el modelo 131 en caso de tributar por módulos. Y en cuanto a su declaración anual, el IRPF queda regularizado en la Declaración Anual de la Renta, en la que existe la posibilidad de que salga a pagar o a deducir.


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