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  • Leandro G. Rago

¿Te han calculado mal las retenciones?

Actualizado: nov 1

Aquí te decimos como actuar


Me gustaría hablar hoy sobre las retenciones mal practicadas y cómo podemos actuar frente a esta situación, veamos de que se trata.


Al referirnos a retenciones mal practicadas, decimos tanto de aquellas realizadas en exceso como a las efectuadas por un valor inferior a la legalmente establecida. Dicho esto, podemos encontrarnos que la mayoría de errores a la hora de calcular la cantidad a retener se produce en los rendimientos de trabajo, mientras que en el resto de  rentas sujetas a retención, se producen menos errores, pero en caso de producirse, las líneas de actuación y recomendaciones dadas son de igual aplicación.


Retenciones practicadas en exceso:


Es obvio que el perjudicado es el perceptor de las rentas, que ve disminuida en mayor medida el importe final de su retribución, mientras que para el pagador de las rentas obligado a realizar retención el efecto es nulo, teniendo en cuenta que el ingreso que ha realizado de más en la Hacienda Pública se corresponde con lo que ha pagado de menos al perceptor. Si se repite en el tiempo respecto del mismo pagador, transformándolo en una práctica habitual puede acarrear sanciones en caso de inspección, incluso cuando nos encontramos en el mismo ejercicio.


La forma de corregir este error es esperar a la declaración de la renta y deducirse las cantidades efectivamente retenidas, que aun superiores al tipo legalmente establecido, han sido realmente soportadas e ingresadas, como se justifica en el certificado de retenciones que debe entregar el retenedor.


Otra opción si no quiere esperar a la presentación de la declaración de la renta sería realizar una solicitur de devolución de ingresos indebidos a la Agencia Tributaria, instando la rectificación del modelo de autoliquidación de retenciones correspondiente.


Retenciones inferiores a las procedentes:


Como en el caso anterior, esta situación es fácilmente subsanable si el perceptor de las rentas objeto de una retención inferior a la debida legalmente, sólo deduce en su declaración de la renta las cantidades efectivamente retenidas. Por lo que en caso de requerimiento de la Agencia Tributaria, ésta sólo podría liquidar los intereses de demora consecuencia del diferimiento producido en el IRPF, siendo fácilmente recurrible una liquidación que incluyera cualquier otro importe.


Sin embargo, si el perceptor de la renta deduce en su declaración la cantidad que debió ser retenida en lugar de la efectivamente retenida, o si no presentara declaración por no estar obligado, se produciría un perjuicio para la Hacienda Pública, que no tardaría en practicar liquidación provisional contra el retenedor por la diferencia surgida, amparada en el precepto de que “los sujetos obligados a retener o a ingresar a cuenta asumirán la obligación de efectuar el ingreso en el Tesoro, sin que el incumplimiento de aquella obligación -la de practicar retención- pueda excusarles de ésta -la de realizar el ingreso-”.


Nos encontraríamos ante el supuesto de infracción tributaria por dejar de ingresar la deuda tributaria que debiera resultar de una autoliquidación, regulada en el artículo 191 de la Ley General Tributaria, y que supondría para el retenedor una sanción consistente en multa pecuniaria proporcional a la cantidad dejada de ingresar de entre el 50 y el 150 por ciento.


La cuantía de estas sanciones hace recomendable que una vez advertido el error en la retención se opte por presentar una declaración complementaria del modelo de autoliquidación de retenciones presentado incorrectamente.


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