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  • Leandro G. Rago

Tener un móvil a temprana edad tiene consecuencias irreparables


Hoy como todos los miércoles quiero hacerles llegar esta increíble noticia que es muy interesante sobre el uso del móvil a tempranas edades, veamos de que se trata.


Hoy en día vivimos en una sociedad donde abundan todo tipo de dispositivos, ya sea móviles, ordenadores, tables, redes sociales, etc. Y nadie se pregunta cual es la finalidad de todo esto, uno de las principales objetivos de Steve Jobs a sus inicios de su creacción de Apple, fue crear dispositivos que fueran una extención de nuestra mano, pero ¿A qué precio?


A finales de 2017, Chamath Palihapitiya, ex vicepresidente de crecimiento de usuarios de Facebook, reconoció sentir culpa al admitir que «los ciclos de retroalimentación a corto plazo impulsados por la dopamina que hemos creado están destruyendo el funcionamiento de la sociedad”.


Definamos Dopamina: Según el Diccionarios de la Real Academia Española:

De dopa y amina.

1. f. Bioquím. Neurotransmisor derivado de la dopa que actúa en los ganglios basales del cerebro.


Buscando otras definiciones más puntuales encuentro la siguiente y la que más me impacto

La dopamina se asocia con el placer y las experiencias adictivas en el cerebro. "No necesitas conseguir nada especial para lograr un buen chute de dopamina del móvil: vale con colgar una foto y recibir un me gusta" Según Anastasia Dedyukhina.


Es por ello que, como sospechábamos, los teléfonos inteligentes y las redes sociales nos están convirtiendo en verdaderos adictos. Estas plataformas aprovechan los mismos circuitos neuronales utilizados por las máquinas tragaperras o la cocaína para que sigamos usando sus productos tanto como sea posible. ¿Cómo? Es sencillo: los estímulos sociales positivos que se producen como consecuencia de la interacción que hacemos con el medio digital – a través de los likes, las notificaciones y demás.- hacen que nuestro cerebro libere un neurotransmisor llamado dopamina.


Este neurotransmisor, que resulta imprescindible para procesos como la motivación y el aprendizaje, produce también un efecto de placer o felicidad inmediata (aunque poco duradero). Por ello, es normal que nuestro cuerpo nos pida cada vez más de aquello que libere dopamina y le proporcione placer, aumentando paulatinamente las dosis y llegando a generar adicción.


Una vez puesto en marcha este mecanismo, como ocurre con cualquier adicción, hemos de dar al cuerpo lo que nos reclama. En caso contrario, sentimos ansiedad. ¿Cómo se produce esa ansiedad en el caso de la adicción al dispositivo móvil? En caso de una adicción grave, puede provocar múltiples problemas físicos y psicológicos que requieren su adecuado tratamiento. Pero si la adicción no es grave, lo que nos genera esta ansiedad es la necesidad de mirar el dispositivo recurrentemente, según unos patrones de comportamiento.


¿Qué quiere decir esto? Que no vamos a sentir esa necesidad compulsiva en todo momento, sino asociada a unas situaciones concretas. Así, si nos encontramos en una situación en la que nunca usamos el teléfono, ejemplo, haciendo deporte, en medio de una negociación importante, o en una actividad que nos produzca más placer del que nos aportaría la dopamina a través del uso del móvil, es normal que no sintamos necesidad de mirarlo. Pero, sí resulta habitual que saquemos el dispositivo en cuanto estamos aburridos, o tenemos que esperar o simplemente tenemos un rato de relax.


En fin, creo que muchos de vosotros se lo pensará dos veces o más antes de comprarse un móvil o un dispositivo, y más aún a un niño. ¿Tu que crees?


¿Cuál sería la solución?


Si queremos evitar este incremento progresivo del uso del dispositivo móvil, evitando así que se desarrolle una adicción, debemos romper el círculo dopamina-ansiedad que produce.


Una buena práctica es reducir la cantidad de veces que miramos la pantalla del móvil. Para ello, nos puede resultar de mucha ayuda limitar su uso a una zona concreta de la casa o del espacio de trabajo. De esta forma, podremos dejar de asociar el resto de las zonas al uso del móvil y nuestra mente no nos lo pedirá con la misma intensidad. Así, por ejemplo, si dejamos nuestro móvil siempre en el salón o en el despacho, obligándonos a usarlo siempre en ese lugar, nuestro cuerpo se habituará a ello y no nos pedirá su uso para dopaminarse cuando estemos en otras estancias.


Otra buena alternativa, es no dormir con tu móvil en la mesa de luz de noche, utilizándolo como despertador, ya que eso genera que mires tu móvil antes de acostarte y luego cuando te levantas ya lo tienes en tu mano usándolo como de costumbre, lo más recomendable es que lo dejes en un sector de la casa cargándose o simplemente reposando y te compres un despertador. Hoy los puedes encontrar por 3€.-


Esta buena práctica, además, tiene otra ventaja añadida: si tenemos que desplazarnos a la ubicación reservada para usar el dispositivo, nos haremos mucho más conscientes del uso real que hacemos del mismo, repercutiendo también en la mejora de nuestros hábitos.


No nos engañemos ¡y no te dejes engañar por la falsa felicidad que produce el uso compulsivo!


Nos puedes dejar tus dudas o sugerencias y contarnos si te ha gustado el post!

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